miércoles, 3 de junio de 2015

Hemingway


Me gusta Hemingway porque habla de toros y no sé nada de toros. Porque habla de hombres y mujeres que viven y beben y se desnudan con la luz apagada y se aman pensando en otras personas cuando todo se ha terminado y no lo saben. Parece que siempre están de fiesta o que están desesperados por encontrar un paraíso perdido cuando lo cierto es que les aterroriza el silencio y los salones vacíos y vivir sin resaca. Me gusta porque todo lo que he leído de él son libros de segunda mano con sus páginas oliendo a tiempo y otras manos pasaron por ahí como una pareja se rompe y pasa a otra y luego a otra, hasta que se queda en un mismo sitio y una misma boca y la misma chica guapa con la que despiertas un fin de semana de otro mes. Su París con sus violines suena en los soportales de Alcalá como si ella y sus ojos tan verde claro fuesen un violín y agua de Sena. Me gusta porque están solos, y todos nosotros lo estamos y es agradable verse reflejado en el extraño espejo de los solitarios que nunca lo están, nunca, salvo cuando escriben.


 

4 comentarios:

Juan dijo...

Me alegra saber que, un año después, no has perdido la magia (aunque no lo dudaba, jeje). Hasta el próximo post... o la primera novela

Arantza G. dijo...

Si estamos solos, si. Y sobre todo cuando escribimos.
Besos, Luis

Luis Sevilla dijo...

Juan, la primera novela, que no la primera pero sí la buena, está ya acabada... ya sólo queda lo más difícil... :P

Un abrazo!


Arantza, cuando escribimos parece que estamos solos, pero en realidad estamos siendo asediados por tantos yoes que parece que dentro nos habita un ejército... :P

Besos!!

Miguel Ángel Peñuelas dijo...

Un placer redescubrirte en la red, porque en la realidad es un regalo compartirte con tus sueños, tu novela y tu mujer, a la que abrazas después de acariciar la última hoja de un libro.
No pares.