jueves, 2 de enero de 2014

Esa casa tuya

Eres mi hogar. Lo pienso ahora cuando estoy viendo llover y tú, al otro lado de la carretera, donde las vías del ferrocarril se pierden, estás caminando bajo la lluvia. No he hecho nada especial hoy. He estado con la familia, he salido a dar un largo paseo con el paraguas abierto y las calles casi vacías. No había un alma y todo parece que estaba lleno de ti. Huele a mojado, a hierba cuyo olor celebra una llegada –puede que la tuya-. No hace un especial frío, la gente duerme las resacas, mañana muchos regresan a trabajar, y algo tuyo estará en mí cuando madrugue y la lluvia caiga sobre la calle y seas tú quien duerma y yo quién me moje. Piensa que estoy viendo a llover mientras suben los pasajeros y cada uno nos bajamos donde corresponde, que llevo una mochila cargada de cosas, que aún no ha amanecido. He cumplido mi parte y no he visto los dos últimos capítulos de la serie hasta verlos contigo. Afuera, todas las cosas que se mojan son cosas que se arrugan, sí, pero también son como elementos que imitan el mar, pequeños oleajes de tela y agua en formas que se despliegan en ondas. Pienso en ti, de ese modo, ondulando las sábanas como un charco bajo la lluvia. En ti recorriendo mi casa con los libros prendidos en la mano, todos esos pequeños poemas que salen de la prosa del mismo modo que un bañista ve un arrecife sobresaliendo del mar. Y sin embargo, ahí estás. Aquí estás. Casi es tocarte y tu ropa cayendo y todo tendido, uno sobre el otro, el otro sobre el uno. Y una vez más. Todo lo que empieza siempre lo hace con palabras, lo demás, como un secreto de familia o como un beso cuya lengua se hunde en fragancias una madrugada, sólo parece que no existe. Y lo cierto es que no imagino una carta de amor más hermosa que aquella que no se escribe nunca porque jamás siente la necesidad de ser escrita.


3 comentarios:

SweetCris dijo...

Muy bonito, Luis, como todo lo que escribes.

Un besito.

Anónimo dijo...

En progresión ascendente tus escritos crecen en belleza y en la riqueza de su contenido, en la hermosura de lo que cuentas.
Es un privilegio tenerte tan cerquita.
Sigue, Luis ¡Gracias!

Anónimo dijo...

Hacía un tiempo que no pasaba por tu casa en penumbras , y es un placer encontrarme con un texto tan bonito y esta canción....
un beso.
Lucia