21
Nos lo jugamos todo en una noche
Y perdimos hasta la camisa.
Así es el póker.
Bebimos demasiado de nosotros mismos
Y estábamos tan borrachos
Que tuvimos vértigo
Cuando pasamos por el puente que cruza la autopista que lleva a Madrid.
Y el viento agitó tu pelo
Como bandadas de pájaros rojos,
Y me sentí un don nadie.
Salimos en manga corta y hacía tanto frío
Que los huesos nos temblaban.
Tú buscabas la felicidad
Y yo algo auténtico
Aunque doliera.
No sé en qué momento te pusiste un abrigo
Y te escondiste en una de esas esquinas
Donde sólo podía besar los bordes,
Sabor a ladrillo
Y a todos los carteles publicitarios que se colgaron durante años.
Nos jugamos demasiado poco,
Puede que algo de orgullo
O una habitación en un hotel donde no se escribirían grandes canciones.
Aún te estoy besando en la entrada de tu habitación,
Aún lo estoy olvidando todo.
Así es el póker,
Tú buscando algo en el cielo
Y yo cerrando todos los bares que hay de aquí al infierno
En una carretera que no tiene límites de velocidad.
Ese es el reino de todos los don nadie.
Ponme un whisky con hielo, le decía a la camarera
Que me miraba como si fuera uno de esos tipos
Que a la cuarta copa suplican y balbucean
Una noche,
Una sola noche,
En su solitaria cama vacía.
Todas las noches me largaba de aquel lugar
Sin decir una sola palabra,
Pagando mis deudas,
Pensando en todo lo que había perdido
En una sola mano.
La banca nunca fía a los perdedores,
Ella buscaba el cielo
Y tú estabas ahogándote en el mar
Mientras te ríes
Besando el ladrillo de una esquina
Mientras te ríes
Porque a nadie le importan los perdedores,
Y a nadie le importas
Don nadie.
Bésame antes de que se acabe la noche,
A todos nos asusta la oscuridad,
Los fantasmas están ahí
Danzando:
Un padre muerto
O un hermano cuyo único vínculo que tiene contigo es la sangre y la envidia.
Bésame antes de que amanezca
Porque a plena luz del día
Verás mi aspecto y me haré fuerte
Y tú creerás que siempre ha sido así,
Y yo me lo jugaré todo a que lo creas
Mientras espero perder la partida.
Es viernes noche
Y no juegas.
Buscas la felicidad y piensas que vas perder.
No hay nada entre tú y yo,
Me dices mientras me ofreces uno de esos cigarrillos.
Le doy una calada
Y siento el cálido sabor arañando mi garganta después de tantos años.
No me gusta la gente que fuma, dices.
Y me río,
Y te ríes
Después de haberme ofrecido ese cigarrillo.
Te estoy mirando
Y sé sabes que estoy fumando.
Luces rojas y luces blancas que vienen por el otro carril
Y el viento que atraviesa el puente sobre la autopista mueve tu pelo
Cuando amanece ya herido un invierno en Madrid.

